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Las crónicas de los tres colores Elecciones von Soler, Anabel Botella (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 30.10.2015
  • Verlag: Nowevolution
eBook (ePUB)
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Las crónicas de los tres colores

Existen dos mundos que están conectados por dioses. La magia está oculta en un chico, Fred. El imperio le necesita, Sylvia y Cariän tendrán que ir a buscarlo al mundo de los humanos. Sylvia tendrá que decidir sobre su corazón y su destino. Comienza la nueva aventura romántica con Anabel Botella. Te vas a sorprender. Resumen ¿Qué pasaría si todo en lo que creíste y por lo que luchaste no fuera más que una mentira? ¿Podrías amar a dos personas a la vez mientras tu futuro está en juego? Las crónicas de los tres colores están a punto de suceder. Un Imperio está en peligro, la leyenda indica que solo la unión de los tres colores puede salvarles de su cruel destino. Sylvia, Cariän y Fred, que viven en mundos distintos, tendrán que aprender a luchar, a sacrificar sus ideales y a amar para proteger todo lo que han conocido hasta ahora. Tres colores destinados a amarse, tres colores condenados a entenderse. Magia, lucha, conspiraciones, amor y pasión te esperan. Rojo, Verde y Blanco. La fuerza, la esperanza y la libertad. ¿Con cuál te quedas tú?

Anabel Botella nació en 1970, en Cartagena, pero se considera aguileña. Desde pequeña le fascinó el mundo de las letras, ya fueran escritas, leídas o habladas. Se recuerda con un libro en las manos desde que tiene uso de razón. Siempre tuvo claro que quería dedicarse al teatro y en 1992 llegó a Valencia para cumplir su sueño. Desde 2003 actúa junto a su pareja en la compañía Serpentina. Ángeles Desterrados es su primera novela publicada. En 2013 vio la luz su historia Ojos azules en Kabul, nominada a los premios Troa, y Como Desees, la obra ganadora del II Premio Ellas Juvenil Romántica. Ese mismo mes de mayo recibe el Premio Literatura Fundación Carolina Torres Palero 2013. También ha participado en algunas antologías de relatos: Ilusionaria, Historias del dragón, 20 relatos del fin del mundo y Por volver a verte a sonreír. Vive con su pareja y su hijo en Valencia. En 2014 publicó Dead7. Acaba de recibir los Premios Púrpura Romántica 2014 a la mejor autora juvenil y a la mejor novela del 2014 Dead7. Y en esta nueva edición de la Fira del llibre de Valencia 2015, presentará su nueva novela juvenil romántica, con Nowevolution editorial: Las crónicas de las tres colores - Elecciones.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 504
    Erscheinungsdatum: 30.10.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788494435720
    Verlag: Nowevolution
    Größe: 3884kBytes
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Las crónicas de los tres colores

1

El dibujo que fue hablar con Fred

Fred siempre se quejaba de que nunca pasaban cosas interesantes en su vida. Con casi quince años era un chico bajo para su edad, le sobraban un par de kilos y llevaba unas gafas de pasta negra. Tenía el pelo liso y se dejaba el flequillo a modo de cortinilla para esconderse cuando tenía que hablar con alguna chica. Según sus profesores era un chico listo, pero algo infantil. Sus ojos eran como dos esmeraldas grandes. Solía ir con los hombros encogidos y la cabeza gacha. Se interesaba por los cómics, por los libros de detectives y por jugar a rol con el conserje de su colegio, con el que chateaba por Internet.

En ocasiones, pasaba el rato con un globo terráqueo que tenía en su habitación y se imaginaba alguna aventura más allá de las paredes de su casa. Casi siempre viajaba a Japón. Cuántas veces fantaseó con ser un guerrero importante, en cuyas manos estaba el salvar al mundo de una terrible amenaza, o voló a lomos de un dragón visitando los distintos lugares de la Tierra.

Aquella noche estaba tumbado sobre su cama. Vio asomar la Luna sobre las azoteas desiguales de los edificios del otro lado de la calle. Una lluvia fina repiqueteaba en el cristal de la ventana de su habitación. Deseaba que siguiera lloviendo, y no porque lo encontrara romántico, sino porque al día siguiente tenía una de esas excursiones que tanto detestaba. Aún se acordaba de la última vez que fue al barranco de Agua Negra. Sí, era cierto que el sitio era genial, pero quizás aquel día no fue el apropiado para recorrer el monte.

Para empezar, durante aquella excursión no paró de llover en toda la mañana. Después se cayó mientras bajaba por una senda que bordeaba el barranco, barrió con sus pantalones la ladera y dio con sus huesos en el lecho del río. Para colmo la palma de su mano izquierda se llenó de pinchos, que su madre tuvo que quitarle con un alfiler cuando llegó a casa. Además, había pasado tanto frío que llegó a casa con casi cuarenta de fiebre. Sin embargo, lo de la fiebre fue lo de menos; lo peor de todo fue que sus compañeros estuvieron riéndose de él en el autobús durante el trayecto de vuelta al colegio. A partir de aquella excursión fue Fredgona para todos los compañeros de su clase.

Y ahora Consuelo, su profesora de Naturales, quería volver a repetir la excursión. ¿Para qué? Ya conocían de sobra aquel odioso lugar.

Quizás le podría decir a su madre que no se encontraba bien. Él no solía ponerse enfermo. Es más, aquella fue la única vez que había enfermado en años. Estuvo pensando en varias excusas y, cuando al final se sintió demasiado cansado para seguir despierto, la fatiga le venció.

Toc. Toc. Fred oyó golpear en la puerta de la habitación.

-Ya voy, mamá -dijo medio adormilado.

Volvió a escuchar dos golpes sordos. Toc. Toc.

-Ya te he oído -refunfuñó Fred-. Ya me levanto.

Abrió los ojos, pero la habitación aún seguía a oscuras y la casa estaba completamente en silencio. Incluso no escuchaba los pasos de la vecina de arriba. Debía de haber soñado aquellos golpes, pensó antes de volver a oírlos.

Toc. Toc.

No, se dijo, aquellos golpes no eran parte de un sueño, porque los volvió a escuchar claramente. Y era plenamente consciente de que estaba despierto.

-Enana, ¿eres tú? -preguntó con un nudo en la garganta.

Esperó una respuesta antes de preguntar de nuevo. Su hermana pequeña venía a veces a su habitación en mitad de la noche cuando tenía pesadillas, pero ella nunca llamaba a la puerta, sino que se metía directamente en su cama y le decía:

-Tete, he tenido una pesadilla. -Alina acariciaba su pelo hasta que se quedaba durmiendo.

Así que aquellos golpes no los debía de hacer Alina. Súbitamente escuchó un carraspeo.

-Enana, ven a la cama. Vas a coger frío en el

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