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No serás nadie von González, Alberto (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 15.02.2015
  • Verlag: Nowevolution
eBook (ePUB)
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No serás nadie

De una sociedad que domina tu sueño y tu libre albedrío. Del rechazo y la falta de oportunidades. Del lema de una dictadura encubierta: No serás nadie. Allí te lleva la segunda novela de Alberto González. ¿Cómo es la sociedad occidental actual? ¿Cómo será? ¿Estamos capacitados como individuos para soportar nuestra derrota? En el presente los políticos piden voluntarios para trabajar en las bibliotecas. Pronto desparecerán. En el presente dormimos para olvidar. Pronto dormiremos para trabajar. No serás nadie cabalga entre dos historias paralelas, una actual y otra cercana. Ambas crónicas de una derrota en la que el sueño y el control son ingredientes de un plato llamado futuro. Pecamos de ser imprecisos cuando hablamos del futuro. La razón principal es tan evidente que hiere: lo que creemos imposible ya se está llevando a cabo. En todos los campos. No serás nadie narra dos realidades que se tocan, que forman parte del mismo escenario, pero en puntos cardinales opuestos. Está ese futuro impreciso del que hemos hablado. En él, nuestros descendientes no conocerán otra realidad diferente a la de realizar compras virtuales mientras duermen. Una noche, en vez del consumo feroz, Ignacio se levanta siendo una chica, lo que será solo el principio de su particular viaje a los avernos. En la contraria, y en la época actual, una bibliotecaria es expulsada de su trabajo, dejándola en la más absoluta de las miserias. No serás nadie es un tratado novelado sobre la explotación y la aceptación descarnada de ciertas mentiras. Contiene, también, una aproximación final al descalabro social y emociona Sus primeros acercamientos a la escritura comenzaron con una serie de cuentos que lograrían la 2ª y 3ª posición en el premio Cervantes del distrito madrileño de Vicálvaro en los primeros años del siglo XXI. A partir de ahí compaginó diversos cursos de escritura creativa con sus primeras críticas en la página web de Fantasymundo (en donde ha escrito cerca de 80 reseñas, la mayoría literarias) e Imaginarios (en la cual colabora desde el tercer número). Diversos relatos llamaron la atención de pequeños concursos literarios (MetalCry) y uno de ellos se publicó en abril del 2011 en la revista de tirada nacional de ANPE, relacionada con la pedagogía (profesionalmente es maestro de Primaria). Tras esos primeros pasos y el conocimiento del mundo editorial que le añadió el trabajo con las webs indicadas -teniendo la suerte de coincidir con autores tales como José Carlos Somoza, José Miguel Vilar-Bou, Julio Llamazares, Javier Bolado, Miguel F. Villegas o Manel Loureiro- decidió embarcarse en su proyecto más ambicioso: El amargo despertar (Nowevolution Editorial), novela que ha ocupado parte de sus horas durante más de un año. Actualmente, aparte de su promoción, está terminando lo que será su siguiente esfuerzo editorial.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 180
    Erscheinungsdatum: 15.02.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788494322785
    Verlag: Nowevolution
    Größe: 1330kBytes
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No serás nadie

8Lunes30

Día

Las frases vuelven a tomar significado cuando oigo el despertador. Lo hacen corriendo, como si un instructor llamara a filas a su grupo de alumnos. También están un poco desordenadas al principio, con empujones, insultos y lloros. En las filas, en ellas, en los sueños y en la vida, el problema es el mismo: hay piezas que quieren ser las primeras o las últimas siempre, aunque no se lo merezcan, ni ese sea su lugar natural.

Al quinto golpe se detiene el pitido. Yo ya estoy reincorporado en el borde de la cama, con las manos en la cabeza. En ese movimiento recuerdo con cierta exactitud lo vivido en mi último sueño. Mis manos cambian rápido de postura, buscando viejos intrusos en mi cuerpo. Como es normal, no encuentro nada confuso.

Algo que sí me extraña son las ensoñaciones de todos los momentos pasados esta noche: el nuevo dormitorio, los latidos de mi corazón, mi cuerpo de mujer y la carta pedante y absurda. Todo vuelve a mí diferente a otras veces, sin las acciones marcadas por el consumo. Es una experiencia orgánica, directa y lejana al dinero.

Aún sentado, intento quitar de mis pensamientos todo aquello que, en primer lugar, me está haciendo peligrar la hora de entrada a mi trabajo, ya debería estar terminando mi ducha.

Entre agua tibia y jabón, el tiempo también corre sin miramientos, haciéndome perder otros valiosos segundos de entrada a la empresa. Otro absurdo de hoy será correr para llegar al metro, sin duda un buen acompañante a un recién abandonado baño. Pero claro, inconscientemente he estado llevando mis manos a lugares extraños en mi cuerpo, aún con el miedo presente a lo absurdo.

Decido tomar el desayuno menos elaborado posible, que consiste en beber sorbos de leche directamente de su botella. Algo se caducará por esta decisión, pero todo se puede volver a comprar.

Como había previsto, los apenas trescientos metros que separan mi portal de la entrada al suburbano quedan reducidos a nada. Si alguien inventara carreras de esa distancia no quedaría en mal lugar. Aunque claro, no hay cosa más tonta que correr por correr.

Llego a mi andén con apenas un minuto de adelanto. Una barbaridad. Desde los primeros escalones azules hasta el tumbarse en la cama, como siempre, tengo que terminar un montón de preparativos: comprar la entrada y el aperitivo barato, lo mínimo obligado por ley, y coger la pastilla gubernamental y los accesorios para el sueño.

El metro llega por mi derecha apenas silbando. Siempre me pareció extraño que un edificio móvil de seis plantas no hiciera el más mínimo ruido, sobre todo al pensar en las velocidades que debía de coger entre estación y estación.

Colocado en una de las últimas posiciones de recepción de viajeros, compruebo que mi sitio favorito, situado cerca de la salida de la quinta planta, está libre aún. Me tomo la píldora y me coloco los tapones y la máscara. Al tumbarme presiono el botón rojo que indica que estoy preparado para el sueño. Espero con ansia lo que hoy me puedan ofrecer. Es el mejor momento del día.

___

31 de diciembre

No fue una buena jornada para ella. Cuando recogió los libros situados en la planta del expurgo, se terminó de convencer de que la idea del gobierno quizás tuviera más sentido del que ella, previamente, le había otorgado.

En su última tarde de trabajo se dedicó a sacar cientos y cientos de volúmenes de aquel piso a la calle. De las obras maestras de la literatura clásica hasta los recetarios de cocina; de las primeras novelas de ciencia ficción hasta algunos poemarios baratos.

Un mes antes había salido a la luz el decreto gubernamental -firmado por el gobierno central, el autonómico y el municipal- que cerraba indefinidamente toda

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