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Benditos sean los muertos von Nunn, Malla (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 20.03.2014
  • Verlag: Ediciones Siruela
eBook (ePUB)
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Benditos sean los muertos

Regresa el detective Emmanuel Cooper con esta poderosa novela sobre dos comunidades forzadas a enfrentarse entre sí después de un asesinato que deja al descubierto sus más íntimos secretos en la Sudáfrica del apartheid. 'Un prodigio de destreza.' Kirkus Reviews 'Absorbente. Soberbia.' Publishers Weekly El cadáver de Amahle, una hermosa joven zulú de 17 años, aparece en una ladera de los Montes Drakensberg, cubierto de flores, entre el poblado donde su padre es jefe tribal y la enorme granja de un blanco donde trabajaba. El detective Emmanuel Cooper y su ayudante Shabalala, también perteneciente al pueblo zulú, son los elegidos para investigar este terrible suceso. No tardan en descubrir que la vida de Amahle estaba dividida entre la comunidad negra y la blanca de una forma que jamás hubieran imaginado. Cooper se sumerge en la vida de la comunidad blanca y el mundo tradicional de los antiguos jefes zulúes, es la única manera de romper el silencio de estas comunidades que se oponen y de averiguar lo que le pasó a la joven, y por qué... En una comunidad castigada por el racismo y el sexismo y por un equilibrio de poderes inestable, encontrar al asesino de la joven Amahle quizá resulte imposible... o incluso mortal. Malla Nunn nació en Swazilandia, en el sur de África, y asistió a un internado para alumnos de raza mestiza hasta que su familia emigró a Australia en los años setenta. Se licenció en la Universidad Western Australia y completó sus estudios con un máster de teatro en Filadelfia. Posteriormente, en Nueva York escribió su primer guión, trabajó en varios rodajes y conoció a su marido, con quien se casó en Swazilandia en una ceremonia tradicional (su dote fue el equivalente al precio de dieciséis vacas). Como cineasta, ha sido premiada con sus tres películas. Actualmente vive en Sidney.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 196
    Erscheinungsdatum: 20.03.2014
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788416120130
    Verlag: Ediciones Siruela
    Größe: 691 kBytes
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Benditos sean los muertos

1

El joven pastor zulú; caminaba velozmente senda arriba, inclinando su huesudo cuerpo para hacer frente a la empinada ladera de la montañ;a. El rítmico golpeteo de sus pies desnudos desprendía piedras del escabroso terreno y levantaba una polvareda.

–Más arriba, ma' baas . –Temiendo agotar la paciencia del policía blanco de impecable traje de chaqueta azul y sombrero negro encasquetado sobre la frente para protegerse de la luz, el chiquillo trataba de congraciarse con él–. Tenemos que subir más arriba.

–Voy pisándote los talones –dijo Emmanuel–. Sigue adelante.

Aquel avance sostenido no era nada comparado con el entrenamiento militar o los tres añ;os pasados en combate, marchando de un campo de batalla a otro durante la guerra en Europa. El agente Samuel Shabalala, de la policía judicial nativa, iba justo detrás de él, y el cercano ritmo de su respiració;n era un estímulo para continuar avanzando.

–Pronto, ma' baas –prometió; el chico–. Pronto.

–Sigo pegado a ti –dijo Emmanuel. Los muertos eran pacientes. Para ellos, la eternidad era flexible y el tiempo no significaba nada. Sin embargo, el tiempo lo era todo para los investigadores de la policía. Cuanto antes se localizara y se estudiara en detalle la escena del crimen, mayores posibilidades habría de atrapar al asesino.

El pastor se detuvo bruscamente y a continuació;n se introdujo en el exuberante herbazal que flanqueaba la senda.

–Allí, ma' baas . –Señ;aló; hacia lo alto con un dedo esquelético. La senda rodeaba un peñ;asco de arenisca incrustado en la hierba–. Hay que pasar esa roca y continuar subiendo.

El chico no quería tener nada que ver con lo que les aguardaba más allá.

–Gracias –dijo Emmanuel, y se volvió; a mirar hacia atrás. Vio la senda que habían recorrido desde el fondo del valle de Kamberg y los montes que se elevaban al otro lado, en la lejanía. Las nubes se apilaban unas sobre otras detrás de los picos. Las broncíneas cimas de las montañ;as, algunas salpicadas de nieve, parecían fortalezas de los dioses. En ningú;n lugar del mundo había nada comparable a los montes Drakensberg.

–¿Hacia dó;nde, oficial? –preguntó; Shabalala al dar alcance a Emmanuel.

–Después de la curva –dijo Emmanuel–. Nuestro guía nos ha abandonado.

Continuaron adelante y rodearon lentamente el peñ;asco. Tres zulú;es que vestían los tradicionales pellejos de vaca sobre telas estampadas bloqueaban el paso, plantados hombro con hombro en el estrecho sendero. Iban armados con duras mazas de madera y assegais , lanzas de caza forradas de cuero sin curtir y con puntas afiladas. Entre los tres formaban un impi , una unidad de combate. El más alto de ellos estaba en el centro.

–¿Alguna sugerencia? –preguntó; Emmanuel a Shabalala.

A juzgar por su actitud, los zulú;es no tenían intenció;n de retirarse del camino. La derrota militar a manos del ejército británico y de los comandos bó;ers no los había amilanado. Su porte era tal como debió; de ser hacía cien añ;os el de sus antepasados: el de intrépidos dueñ;os y señ;ores de su propia tierra.

–¿Y si esperamos a la policía local? –preguntó; Shabalala.

Mucho más abajo, al otro lado de la extensió;n verde esmeralda del valle, estaba la pequeñ;a població

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