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La ira del Fénix von Rojo, Rafa Melero (eBook)

  • Verlag: Editorial Alrevés
eBook (ePUB)
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La ira del Fénix

El grupo de homicidios de los Mossos d'Esquadra de Barcelona se encuentra inmerso en la investigación de un asesinato macabro mientras se produce una extraña desaparición. La relación entre estos dos hechos llevará al grupo, con su sargento al frente, a vivir un episodio totalmente inesperado que no solo afectará al caso, sino que cambiará profundamente las vidas y el destino de los investigadores. La ciudad de Barcelona será testigo del desafío entre la mente criminal de un psicópata y los conflictos entre el bien y el mal del policía que ha de darle caza. Rafa Melero Rojo nació en Barcelona, pero su infancia la pasó en Lleida, hasta que en 1995 ingresó en el cuerpo de los Mossos d'Esquadra. Desde entonces ha trabajado en ciudades como Figueres, La Bisbal de l'Empordà, Lleida, L'Hospitalet de Llobregat y Terrassa, entre otras, y su trayectoria profesional ha transcurrido íntegramente en la policía judicial, en grupos como el de Homicidios, Salud Pública o Delitos contra el Patrimonio.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 154
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788416216031
    Verlag: Editorial Alrevés
    Größe: 535kBytes
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La ira del Fénix

-II-

Actualmente.

Eran las tres de la madrugada y en la salida de Barcelona un coche iba por el centro de los carriles, casi vacíos, de la avenida Diagonal para coger la autopista A-2 en dirección Lleida. Xavi conducía su coche como en un sueño, aunque se podría decir que se trataba más bien de una pesadilla. Sus pensamientos iban y venían como en una película pasada a cámara rápida. Una pregunta le venía a la cabeza una y otra vez: ¿Cómo estará ella?

De repente, algo le hizo volver a la realidad. En la distancia y a la derecha había un control policial de los Mossos d'Esquadra . Habían hecho una especie de dispositivo con conos de color naranja que hacía que los carriles se estrecharan, como en un embudo, hasta que quedaban reducidos a uno solo. Eso obligaba a pasar muy despacio, como también indicaban las señales de tráfico que habían colocado allí los policías. De ochenta por hora se pasaba a veinte dentro del control.

Había dos furgonetas y un coche patrulla. Las luces encendidas en la distancia hacían que la oscuridad quedara iluminada por un flash de luces azules que le daban un color extraño a aquella noche que llevaba camino de ser la noche más extraña y traumática de la vida de Xavi.

Era previsible encontrarse con un control, por eso no paraba de analizar la situación y buscar alternativas para no estar allí más de lo necesario.

"Espera siempre lo peor y busca la mejor solución", se decía siempre a sí mismo.

Poco a poco fue reduciendo la velocidad del coche y se fue aproximando al control.

"Debe haber ocho o nueve agentes. Todos llevan chaleco antibalas y como mínimo uno lleva una ametralladora. Ya me lo esperaba", iba pensando Xavi.

Al aproximarse al control no pudo reprimir el impulso de poner la mano en el bolsillo y tocar la cartera. "Espero no tener que identificarme. Eso no sería bueno para mí. En mis circunstancias preferiría que no me pararan o, al menos, que no se fijaran mucho en mí. Tengo treinta y seis años y a lo largo de mi vida no he parado de repetirme que la realidad siempre supera a la ficción, pero lo que he vivido esta última semana no creo que lo hubiera podido escribir ningún guionista de Hollywood."

Al entrar en el control, un agente le hizo señas para que redujera aún más la velocidad. Llovía débilmente, pero lo suficiente como para que los mossos llevaran un impermeable y una especie de protector en la gorra para aislar la cabeza de la lluvia.

"Era de esperar que hubiera controles en las salidas de Barcelona. Creo que los hubiera encontrado yendo por cualquier sitio. Los debe haber por todos los lados, por tanto siempre es mejor ir por la vía principal, que sería la que nunca escogería alguien que no quiere ser encontrado.

"Hace tiempo que no enseño el carné de conducir, de hecho antes de salir he tenido que mirar que no lo tuviera caducado. No me interesa que empiecen a consultar mis datos y se queden grabados en algún archivo informático que se pueda rastrear. No sé qué pasará conmigo mañana, pero ahora mi única preocupación es salir de Barcelona y llegar a aquel sitio que me es familiar, donde me crié y donde conozco cada rincón. Allí quizás encuentre un momento de paz para pensar con algo de calma. Aunque sé perfectamente lo que tengo que hacer."

A escasos metros, un mosso le hace señales para que se pare y baje la ventanilla de su coche, un VW Golf de color azul. El mosso le saluda cordialmente:

-Buenas noches, caballero. ¿Hacia dónde se dirige?

-Buenas noches, agente. Voy para casa que ya es tarde.

-¿Dónde vive? -le pregunta mientras mira con la linterna el interior del vehículo y comprueba que no hay nadie escondido.

"Es evidente que buscan a alguien, pero veo que no saben a quién están buscando. Les han ordenado hacer un control, pero no tienen mucha información. Típico en la policía".

-Voy a Sant Feliu, que

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