text.skipToContent text.skipToNavigation
background-image

Doña Perfecta Biblioteca de Grandes Escritores von Galdós, Benito Pérez (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.03.2015
  • Verlag: IberiaLiteratura
eBook (ePUB)
0,99 €
inkl. gesetzl. MwSt.
Sofort per Download lieferbar

Online verfügbar

Doña Perfecta

Ebook con un sumario dinámico y detallado: Doña Perfecta es una novela de Benito Pérez Galdós escrita en 1876. Pertenece al grupo de 'novelas de tesis' del autor canario y ha sido considerada por algunos críticos como una de sus obras tempranas más importantes.1 2 El propio Galdós hizo una adaptación teatral, estrenada en Madrid el los primeros días de 1896.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: none
    Seitenzahl: 775
    Erscheinungsdatum: 31.03.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9783959280396
    Verlag: IberiaLiteratura
    Größe: 442 kBytes
Weiterlesen weniger lesen

Doña Perfecta

¿Habrá desavenencia?

Poco después Pepe se presentaba en el comedor.

-Si almuerzas fuerte-le dijo doña Perfecta con
cariñoso acento,-se te va a quitar la gana de comer. Aquí 10
comemos a la una. Las modas del campo no te gustarán.

-Me encantan, señora tía.

-Pues di lo que prefieres: ¿almorzar fuerte ahora o
tomar una cosita ligera para que resistas hasta la hora de
comer? 15

-Escojo la cosa ligera para tener el gusto de comer con
ustedes; y si en Villahorrenda hubiera encontrado algún
alimento, nada tomaría a esta hora.

-Por supuesto, no necesito decirte que nos trates con
toda franqueza. Aquí puedes mandar como si estuvieras 20
en tu casa.

-Gracias, tía.

-¡Pero cómo te pareces a tu padre!-añadió la señora,
contemplando con verdadero arrobamiento al joven mientras
éste comía. 25

-Me parece que estoy mirando a mi querido hermano
Juan. Se sentaba como te sientas tú y comía lo mismo que
tú. En el modo de mirar sobre todo sois como dos gotas
de agua.

29 Pepe la emprendió con el frugal desayuno. Las expresiones,
así como la actitud y las miradas de su tía y prima, le
infundían tal confianza, que se creía ya en su propia casa.

-¿Sabes lo que me decía Rosario esta mañana?-indicó
doña Perfecta, fija la vista en su sobrino,-Pues me decía 5
que tú, como hombre hecho a las pompas y etiquetas de la
corte y a las modas del extranjero, no podrás soportar esta
sencillez un poco rústica con que vivimos y esta falta de
buen tono, pues aquí todo es a la pata la llana.

-¡Qué error!-repuso Pepe, mirando a su prima.-Nadie 10
aborrece más que yo las falsedades y comedias de lo
que llaman alta sociedad. Crean ustedes que hace tiempo
deseo darme, como decía no sé quién, un baño de cuerpo
entero en la Naturaleza; vivir lejos del bullicio, en la soledad
y sosiego del campo. Anhelo la tranquilidad de una 15
vida sin luchas, sin afanes, ni envidioso ni envidiado, como
dijo el poeta. Durante mucho tiempo, mis estudios primero
y mis trabajos después, me han impedido el descanso que
necesito y que reclaman mi espíritu y mi cuerpo; pero
desde que entré en esta casa, querida tía, querida prima, me 20
he sentido rodeado de la atmósfera de paz que deseo. No
hay que hablarme, pues, de sociedades altas ni bajas, ni de
mundos grandes ni chicos, porque de buen grado los cambio
todos por este rincón.

Esto decía, cuando los cristales de la puerta que comunicaba 25
el comedor con la huerta se obscurecieron por la
superposición de una larga opacidad negra. Los vidrios
de unos espejuelos despidieron, heridos por la luz de sol,
fugitivo rayo; rechinó el picaporte, abrióse la puerta, y el
señor Penitenciario penetró con gravedad en la estancia. 30
Saludó y se inclinó, quitándose la canaleja hasta tocar con
el ala de ella al suelo.

-Es el señor Penitenciario de esta Santa Catedral-dijo
doña Perfecta,-persona a quien estimamos mucho y
30 de quien espero serás amigo. Siéntese usted, Sr. D.
Inocencio.

Pepe estrechó la mano del venerable canónigo, y ambos
se sentaron.

-Pepe, si acostumbras fumar después de comer, no 5
dejes de hacerlo-manifestó benévolamente doña Perfecta,-ni
el señor Penitenciario tampoco.

A la sazón el buen D. Inocencio sacaba de debajo de la
sotana una gran petaca de cuero, marcada con irrecusables
señales de antiqu

Weiterlesen weniger lesen

Kundenbewertungen