text.skipToContent text.skipToNavigation
background-image

Memorias geográficas sobre Sudamérica von Various (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.08.2010
  • Verlag: Linkgua
eBook (ePUB)
2,99 €
inkl. gesetzl. MwSt.
Sofort per Download lieferbar

Online verfügbar

Memorias geográficas sobre Sudamérica

Memorias geográficas sobre Sudamérica contiene textos de los siguientes autores: José Sourryere de Souillac Pedro de Angelis Francisco de Viedma Gonzalo de Doblas Pedro Andrés García Sebastián Undiano y Gastelu Ambrosio Cramer Autores varios

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 226
    Erscheinungsdatum: 31.08.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788499533407
    Verlag: Linkgua
    Größe: 343 kBytes
Weiterlesen weniger lesen

Memorias geográficas sobre Sudamérica

MEMORIA DIRIGIDA AL SEÑOR MÁRQUEZ DE LORETO, VIRREY Y CAPITÁN GENERAL DE LAS PROVINCIAS DEL RÍO DE LA PLATA, SOBRE LOS OBSTÁCULOS QUE HAN ENCONTRADO, Y LAS VENTAJAS QUE PROMETEN LOS ESTABLECIMIENTOS PROYECTADOS EN LA COSTA PATAGÓNICA FRANCISCO DE VIEDMA, GOBERNADOR E INTENDENTE DE LAS PROVINCIAS DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA Y COCHABAMBA, Y COMISARIO SUPERINTENDENTE QUE FUE DE DICHOS ESTABLECIMIENTOS

Discurso preliminar a la memoria de Viedma sobre Patagonia

Si todos los empleados que enviaba España a América hubiesen sido como el autor de la presente Memoria, hubieran progresado las colonias, y tal vez no hubiera sido tan general y vehemente el deseo de sustraerse de la dominación de la metrópoli. Miembro de una de las principales familias de Andalucía, y regidor o Veinticuatro del ayuntamiento de Jaén, su patria, don Francisco de Viedma disfrutaba en España de una consideración merecida.

El interés con que la Corte de Madrid empezaba a mirar sus establecimientos ultramarinos, y la actividad del ministro Gálvez, que presidía entonces el Consejo de Indias, iban cortando los abusos que se habían introducido en tan vasta y complicada máquina. El buen éxito que tuvo en México el plan de colonización de Sonora, inspiró a su autor el deseo de extenderlo a otras provincias, y Viedma fue encargado de plantificarlo en Patagonia.

Las circunstancias que acompañaron este nombramiento merecen ser referidas. Se excusaba Viedma por las muchas atenciones de familia, y por su ninguna aptitud para esta clase de empleos. Insistía el ministro, y volvía a excusarse el candidato. Por fin cansado Gálvez de la resistencia que encontraba en su protegido, mudó de conversación, y le preguntó en qué estado había dejado sus haciendas. Viedma, que ponía todo su orgullo en pasar por el primer agricultor de Andalucía, le contestó, que a fuerza de cuidados y trabajos había logrado llevarlas a un estado de prosperidad extraordinaria... "Esto es precisamente lo que quiere el rey que V. haga en Patagonia", le dijo el ministro, devolviéndole su renuncia.

Por primera vez esta porción considerable del antiguo virreinato de Buenos Aires contaba con el celo de un hábil administrador. Sus habitantes, desaten

didos y entregados a sus propios recursos, no habían dado hasta entonces un paso fuera de la senda oscura y degradante de la vida salvaje. Las tentativas hechas por los Misioneros no solo habían sido limitadas, sino efímeras, y hasta el recuerdo de sus trabajos evangélicos se había borrado en aquellas regiones. La dificultad de sojuzgar los indígenas, y la ninguna utilidad que prometía una inmensa extensión de tierras incultas, despobladas y, según decían, estériles, las habían sustraído de la acción gubernativa de estas provincias. Los virreyes, satisfechos con tener en su dependencia a las fértiles campañas del Paraguay, y a los ricos valles del Perú, apartaban la vista de la parte meridional de su jurisdicción, que miraban como la Siberia de América. Este abandono, o mejor diremos desprecio, duró hasta que Viedma fue instalado en su cargo de Super-intendente de los establecimientos patagónicos. Desde entonces todo fue vida y actividad; y aunque tuviese el dolor de ver malogrado sus esfuerzos, no por esto renunció a la esperanza de hacer valer su experiencia para que se acogiesen sus indicaciones.

Entre los arbitrios que propone, y que nos han parecido oportunos y practicables, hay uno que debe llamar la atención del Gobierno, porque puede contribuir a aumentar los recursos del erario. Inculca Viedma en que se imite el ejemplo de la Corona de Portugal, que concedía licencias temporáneos a compañías establecidas, para ocuparse en la pesca de ballenas y lobos en la isla de Santa Catalina. El producto de este ramo debería ser de alguna importancia, si se calcula la extensión que tienen nuestras costas, y la prodigiosa abundancia de estos cetáceos.

También pondera la utilidad

Weiterlesen weniger lesen

Kundenbewertungen