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Breve historia del Imperio bizantino von Barreras Martínez, David (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.02.2010
  • Verlag: Nowtilus - Tombooktu
eBook (ePUB)
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Breve historia del Imperio bizantino

Cruzadas, califas árabes, sultanes turcos, emperadores de Constantinopla, romanos, bárbaros: la esencia de la Edad Media es el Imperio bizantino. Generalmente se nos suele enseñar la Edad Media como una etapa de oscuridad marcada por continuas guerras entre señores feudales y por un cristianismo hermético. Un estudio a fondo nos demostrará que no es una imagen completa, ya que sólo tiene en cuenta el ojo occidental. Breve Historia del Imperio Bizantino nos presenta la historia del otro lado, la historia de la Edad Media vista desde un imperio majestuoso que supo conservar, desde su inexpugnable capital Constantinopla, durante más de un milenio los valores y la cultura del antiguo Imperio romano. El libro arranca en el S. III a. C. para ponernos en antecedentes acerca de la ruptura del Imperio romano en dos, el de Oriente y el de Occidente, sólo comprendiendo esto seremos capaces de aceptar que cuando se habla de la caída del Imperio romano, es el de Occidente el que cae, el Imperio oriental resiste, y su destino corre paralelo a la Edad Media. El Imperio Bizantino será no un nuevo imperio, sino la prolongación del Imperio romano hasta la modernidad. Conocer sus relaciones con los otomanos, o la influencia de las Cruzadas en Oriente, conocer las relaciones del Papa de Roma con el Emperador de Constantinopla, que desembocan en el cisma entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa, o presenciar la decadencia de la dinastía Macedónica y la destrucción de Constantinopla, es conocer la Edad Media en toda su complejidad. Razones para comprar la obra: - El libro muestra una alternativa a la explicación dogmática de la Edad Media y nos muestra una Edad Media atípica. - Defiende la tesis fuerte de que Bizancio no es un nuevo imperio sucesor del romano, sino que es su prolongación. - Los autores exponen y contrastan varios puntos de vista, aunque no estén de acuerdo con ellos, con el fin de dar una explicación más completa.

David Barreras Martínez es licenciado en Ciencia y Tecnología de Alimentos e Ingeniero Agrícola por la Universidad Politécnica de Valencia. Ha participado en numerosos congresos y ha publicado varios artículos en revistas científicas. En Ediciones Nowtilus ha publicado el ensayo La Cruzada Albigense y el Imperio aragonés (2007).
Cristina Durán Gómez es licenciada en Historia y Diplomada en Criminología por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente trabaja en el departamento de ingeniería de una importante empresa aeronáutica. Ha viajado en los últimos años por Europa y Asia Menor siguiendo las huellas de las civilizaciones perdidas y tras los pasos del poderío naval catalán de finales del Medievo.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 256
    Erscheinungsdatum: 01.02.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788497637121
    Verlag: Nowtilus - Tombooktu
    Größe: 2216 kBytes
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Breve historia del Imperio bizantino

Introducción

Cuando pensamos en la Edad Media, solemos pensar en la caída del Imperio romano y en la victoria de los bárbaros. Pensamos en la decadencia del saber, en el advenimiento del feudalismo y en luchas mezquinas. Sin embargo, las cosas no fueron realmente así, puesto que el Imperio romano, en realidad, no cayó. Se mantuvo durante la Edad Media. Ni Europa ni América serían como son en la actualidad si el Imperio romano no hubiera continuado existiendo mil años después de su supuesta caída.

Cuando decimos que el Imperio romano cayó, lo que queremos decir es que las tribus alemanas (germánicas) invadieron sus provincias occidentales y destruyeron su civilización. No obstante, la mitad oriental del Imperio romano permaneció intacta, y durante siglos ocupó el extremo sudeste de Europa y las tierras contiguas en Asia.

Esta porción del Imperio romano continuó siendo rica y poderosa durante los siglos en que Europa occidental estaba debilitada y dividida. El Imperio continuó siendo ilustrado y culto en un tiempo en que Europa occidental vivía en la ignorancia y la barbarie. El Imperio, gracias a su poderío, contuvo a las fuerzas cada vez mayores de los invasores orientales durante mil años; y la Europa occidental, protegida por esta barrera de fuerza militar, pudo desarrollarse en paz hasta que su cultura formó una civilización específicamente suya.

El Imperio del Sudeste trasmitió al Occidente tanto el derecho romano como la sabiduría griega. Le legó arte, arquitectura y costumbres; dio al Occidente [...] la noción de monarquía absoluta [...] y también la religión a Europa oriental.

Pero, finalmente, Europa occidental se fortaleció y fue capaz de defenderse por sí misma, en tanto que el Imperio se fue agotando. ¿Y de qué manera agradeció Europa occidental lo que había recibido? Con una actitud de desprecio y de odio [...]. La ingratitud ha continuado aun después de la muerte, porque la historia de este Imperio es prácticamente ignorada en nuestras escuelas [...].

Hay pocos occidentales que sepan que en los siglos en que Londres y París eran unos villorrios desvencijados, con calles de barro y chozas de madera, había una ciudad reina en Oriente (Constantinopla), rica en oro, llena de obras de arte, rebosante de espléndidas iglesias, con un comercio bullicioso, maravilla y admiración de cuantos la conocían [...].

Con estas palabras, Asimov nos resume lo que en su opinión ha significado el llamado Imperio bizantino para el curso de la historia. Un imperio que parece olvidado hoy en día y del cual, en muchas ocasiones, se desconoce incluso su origen. Pocos demuestran saber que Bizancio fue algo más que el heredero del Imperio romano. Puede considerarse que el Imperio romano fue el continuador de la cultura clásica griega. El Imperio romano tomó como modelo a Grecia. Pero Bizancio, como podremos ver, fue algo más que el heredero del Imperio romano, fue la prolongación de este. Roma no fue el modelo de Bizancio, Roma continuó su existencia mientras vivió Bizancio. Desde Augusto a Constantino XI, el último soberano que se sentó en el trono de Constantinopla, hubo una línea ininterrumpida de emperadores a lo largo de aproximadamente quince siglos. A pesar de esto, normalmente se considera que cuando se produjo la invasión de Occidente por los pueblos germánicos cayó el Imperio romano.

Corría el año 476 cuando Odoacro, señor de los hérulos, deponía al emperador de Occidente, Rómulo Augusto, produciéndose de esta forma la caída de Roma.

Este último párrafo constituye la versión oficial de los hechos, no obstante es preciso destacar que la frase oculta además una inquietante verdad que trataremos de desvelar a lo largo de este trabajo.

La mayor parte de la gente es fiel a la cita en cuestión, cree que con la caída de Roma y las provincias occidentales desaparecía el Imperio romano. Nada más distante de la realidad. Cierto es que los

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