text.skipToContent text.skipToNavigation
background-image

Sin Anestesia Crónicas De Un Insensible von Solano, David Rodríguez (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 28.09.2016
  • Verlag: BookBaby
eBook (ePUB)
7,49 €
inkl. gesetzl. MwSt.
Sofort per Download lieferbar

Online verfügbar

Sin Anestesia

Sin anestesia trata sobre un joven aquejado por una extraña malformación arteriovenosa que puede descarrilar todo su proyecto de vida y el de quienes están a su lado; pero, aunque esa sea la trama concreta, no se queda ahí. Los hechos, articulados como un texto de lectura fácil y provechosa por una profesional de la medicina con experiencia literaria, quien emplea para este fin la técnica de la entrevista comentada, ofrecen bastante más que una crónica dolorosa: nos dan una perdurable lección de vida y un edificante testimonio de lo que representa la solidaridad y el amor familiar en estos tiempos en que tantos valores parecen relegados. La obra nos toca, nos involucra en diversos sentidos, pero, principalmente, corrobora que, como hechura divina, somos infinitamente superiores a la mejor máquina concebida por manos mortales.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: none
    Seitenzahl: 200
    Erscheinungsdatum: 28.09.2016
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9781483583150
    Verlag: BookBaby
    Größe: 2225kBytes
Weiterlesen weniger lesen

Sin Anestesia

1
Evocando Imágenes, documentos, música, videos. Una máquina cuyo orden se ha perdido, no hay botón de reinicio, no es posible desfragmentarla. Muchos archivos traspapelados en carpetas que no les corresponden; unos incompletos, otros borrados en su totalidad. Esto es lo que soy ahora. Dicen que la mente humana es como una computadora, pues la mía parece estar luchando a diario por recuperarse de un colapso en su sistema, como si un malévolo troyano hubiese vivido por años oculto en el centro de la máquina para luego emerger, poner en peligro mi vida y apropiarse de mis recuerdos. Permanecen todavía muchos procesos intactos, otros están descompuestos de forma irremediable. Me pides que evoque mi pasado, mi vida, los recuerdos intactos de ese suceso que nos cambió todo y a todos. Pierdes tu tiempo. Si mi mente fuese una computadora, te diría que está agujereada por un worm . Pero puedo intentarlo, buscaré entre mis archivos y rogaré porque el malvado virus no haya acabado con todas mis memorias de infancia. A simple vista, un desempeño adecuado; abro la carpeta de imágenes, las de ese tiempo, que están con mayor presencia en mi cabeza. Algunas se perdieron y las pocas que permanecen están pixeladas, como si un usuario inexperto las hubiese copiado y pegado en la más baja resolución. Solo contornos, colores, al verlas en tamaño pequeño parecen distinguirse; luego, al abrirlas, decepción. La fotografía de un cumpleaños. No le daba importancia al lugar donde estamos hasta que analicé esta imagen, los colores que la colmaban no eran fieles al escenario en el cual me encontraba. Esta casa es el único hogar que he conocido, pero los recuerdos que poseo de ella no están del todo completos. A simple vista, da la impresión de que los muebles y su distribución cuentan su propia historia. La ausencia de retratos familiares en la sala de estar; muchos lo comentan, pienso que no es necesario ostentar ante los visitantes, apenas cruzan la puerta, las poses y logros de tus hijos. El cambio que encontré en esta casa, al regresar después de una larga ausencia por estudios, era notorio, pero sin tener esa evidencia pasada frente a mí, no lo hubiese apreciado en su total magnitud. Para empezar, los colores de las paredes son diferentes, como si fueran las cuatro estaciones del año. Al cruzar el umbral, el verano: la pared rosada teñida de visos naranjas, como el amanecer, dos sillones que parecen confrontarse tanto por su posición como por sus colores, blanco y negro, pero todo pacífico y armonioso. Junto a la sala, la biblioteca. La pared pintada de naranja contrasta con el marrón del estante en el que reposan textos, algunos ensayos, novelas y libros de motivación. La sala inmaculada, el piso de mosaicos en tono blanco hueso. Al entrar a la casa, es esa sala la que te recibe con los brazos abiertos, con la calidez y la paz que encuentras al ser bienvenido en una familia. Después de ella, la cocina, sin puerta de entrada, basta con querer visitarla para hacerlo. Esta sección sería el invierno, pues sus paredes de color azul y mosaicos blancos detrás de la estufa dan la impresión de frío, pero es el único lugar de la casa en que se genera tanto calor que en cualquier invierno sería bien acogido. Cocinar se convierte más que en una tarea doméstica, en una diversión; hay que esmerarse porque los alimentos sean degustados con placer, además de cuidar que sean saludables o necesarios. Junto a la cocina está la segunda sala, con paredes pintadas de verde oscuro parecido al del césped, un espejo que casi cubre la mitad de toda una pared, dos sillones y una silla color pardo; del otro extremo de la sección un televisor y, debajo de este, un mueble. Esta sección, por los colores, sería la primavera; tiene además dos ventanas en las que las aves hacen sus nidos y se escuchan sus cánticos. La mesa del comedor, próxima a la cocina, está sol

Weiterlesen weniger lesen

Kundenbewertungen