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Administración Principios gerenciales para líderes cristianos von Broda, Aldo (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 15.04.2013
  • Verlag: Logoi, Inc.
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Administración

Esta obra anhela enseñar al cristiano la necesidad de administrar sabia y eficazmente las habilidades, herramientas y oportunidades que el Señor ha provisto para el desarrollo de su iglesia.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 184
    Erscheinungsdatum: 15.04.2013
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9781938420047
    Verlag: Logoi, Inc.
    Größe: 1210kBytes
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Administración

Capítulo 1: Conceptos generales sobre administración

"...Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo..."
(Filipenses 2.15)

"...Acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo..."
(1 Tesalonicenses 1.3)

En este capítulo analizaremos el verdadero significado de la "administración" y veremos algunos conceptos generales. Consideraremos dos aspectos importantes:

1. Principios de administración.

2. Principios cristianos de administración.

Antes, sin embargo, permítanme que les relate por qué me convertí en administrador de empresas cristianas. En mi adolescencia viví una experiencia que marcó para siempre mi trayectoria como hijo de Dios. Mi padre era pastor en una iglesia del interior de Argentina, de manera que mis hermanos y yo recibíamos en el hogar los reflejos de lo que ocurría en la congregación.

Eran los años del comienzo de la obra evangélica en el país y la situación económica de la población no era muy floreciente. La iglesia estaba formada por miembros de clase media hacia abajo, sin mayores posibilidades de mejorar mucho su situación. Las ofrendas, como consecuencia, eran fiel reflejo de esa condición.

Comencé en esa época a sentir una preocupación que se fue acrecentando con el transcurrir del tiempo: ¿Cómo lograríamos hacer un impacto con el evangelio en nuestro país con tan escasos recursos? ¿Deberíamos depender siempre de las ofrendas provenientes de países donde la obra estuviera más desarrollada? ¿Cómo lograron ellos desarrollarse y llegar a tener congregaciones grandes y fuertes económicamente? ¿Estarían las bendiciones del Señor supeditadas a algunos países solamente? Las preguntas se iban deshilvanando unas tras otras en mi mente, sin encontrar respuesta adecuada.

"¡Dios debe tener una respuesta!", me cuestionaba, y en ese interés por hallar solución a mis inquietudes busqué en la Biblia contestación a mis interrogantes. ¡Qué sorpresa me llevé! Dios hablaba en su Palabra de un pueblo ¡grande! ¡fuerte! ¡victorioso! ¡avasallador! ¡rico! Todo eso contrastaba con la realidad que yo vivía. ¡Éramos triunfantes por la fe en Jesucristo! Pero nos considerábamos un pueblo pequeño y pobre, sin fuerzas económicas para luchar.

Encontré en su Palabra que las bendiciones de Dios no estaban limitadas a cierto pueblo, sino a todo aquel que hace la voluntad del Padre. " Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra..." (2 Co 9:8) . Y que todo aquel que confía en Él y obra como Dios ordena en su Palabra recibe bendición y prosperidad. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó para todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Ro 8:32).

¡Era cuestión de decidirse! Dios pedía que lo probáramos. No era asunto de esperar a llegar a ser ricos para ofrendar, sino de saber confiar en Él para que nos proveyera. No era cuestión de cantidad sino de calidad y debíamos comenzar con lo que teníamos en la mano: "Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Mal 3:10).

¡Dios es enorme! y quería que nos ¡contagiáramos con esas grandes cosas! Que tomáramos la iniciativa por fe, como "Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en

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